Un tiempo nuevo

Las elecciones, como las finales deportivas, marcan un antes y un después. Los resultados en Grecia y, sobretodo, en Francia dibujan un nuevo panorama en Europa que debe esclarecerse en los próximos 15 días. Samarás debe dejar claro que los griegos no le han votado para que vuelva a las andadas y falsifique las cuentas públicas como hizo su colega Karamanlis. Hollande debe encajar su apuesta por el crecimiento con el matenimiento de la triple A para la deuda francesa. Merkel debe iniciar la campaña electoral del 2013 con la subida salarial como buque insignia sin perder el control de las finanzas europeas. Y Rajoy debe demostrar que finalmente ha aprendido la lección y va a dejar de hacerse el chulo con quienes pueden ayudarle a salir de los pies de los mercados. Si los líderes no dan síntomas en las próximas horas de haber aprendido del calvario griego, Europa lo tiene mal.
Si se dan estas condiciones necesarias, el Consejo Euroepo del próximo 28 y 29 de junio puede ser realmente histórico y dar un paso adelante en la unión bancaria, fiscal y política, al menos de la zona euro, poniendo un cortafuegos definitivo con la city que no puede ser otro que el impuesto sobre transacciones financieras. Europa solo tiene futuro si deja de estar al albur de los mercados especulativos, de los que ganan cuando todos perdemos. Sin esos mínimos de libertad, no hay ni austeridad ni crecimiento sino zozobra y sufrimiento. Tasa financiera, fiscalidad común (a la alemana) y eurobonos (a la francesa). Sin estos tres cortafuegos, el euro morirá en Londres.