Ofensiva de El Mundo contra el SÃndic de Greuges de Catalunya, institución equiparable al Defensor del Pueblo que se remonta a 1409. A determinada prensa madrileña le sorprende que Catalunya disponga de instituciones propias, con larga historia, y que los cargos que las ocupan viajen y proyecten internacionalmente la corporación o administración que representan. Recuerdan la campaña contra las llamadas “embajadas” catalanas? Pues con el SÃndic nos encontramos ante una operación idéntica. No es ni nueva ni original. Consiste en explicar que en tiempo de crisis los cargos de administraciones catalanas, pero también del conjunto de las autonomÃas, malgastan dinero de todos haciendo gastos superfluos. Sobre el SÃndic se dice que viaja en demasia, intentanto equiparar a Rafael Ribó -cargo actual- con Carlos DÃvar. El escándalo del presidente del Consejo General del Poder Judicial puede acabar con su dimisión mañana mismo (ya lo apuntó Rosa Paz, en DÃvar acabará por dimitir), pero a la institución no la questionará nadie. En cambio, el acoso mediático a Ribó lo es a la institución del SÃndic de Greuges porque de lo que aquà se trata es de eliminar defensores autonómicos -en visión quilómetro zero- y uniformizar con El Defensor (único) del Pueblo (grande).
El mismo medio que pretende reducir el déficit (¿también el pufo de 23.000 millones de euros de la Bankia del PP?) a base de cargarse instituciones singulares de la periferia peninsular debe considerar que es la mar de normal que el Gobierno español vete el acceso del SÃndic a los centros de internamiento de extranjeros, sÃ, sÃ, los CIE, que han podido ser visitados por oenegés, diputados y… por el obispo. El señor Ribó, exdirigente de la primera Iniciativa post-PSUC, puede generar más o menos simpatÃas, la verdad. Pero cerrarle la puerta de los CIE y pretender convertirlo en un DÃvar a la catalana no parece nada razonable. No cuela.









