Diciembre, 2015

Nadie ha reparado en un detalle: la precipitación de las elecciones catalanas cambia el orden del ciclo electoral. Desde 1995, los sucesivos gobiernos catalanes se han constituido unos meses antes de las elecciones legislativas. Ello obligó a Pujol en 1995 a vivir a precario durante dos años a caballo entre su apoyo al último Felipe González y al primer Aznar. Y le dejó descolocado a partir del año 2000 cuando con la primera mayoría absoluta de Aznar quedó prisionero del siempre impertinente Alberto Fernández Díaz. La paradoja volvió a producirse con Maragall que fue presidente gracias al famoso “cordón sanitario” contra la mayoría absolutísima de Aznar y tuvo que pactar el nuevo Estatut al unísono con Carod en Barcelona y con el compañero Zapatero en Madrid. Mas llegó a la presidencia con la abstención del PSC y aprobó los primeros presupuestos con el PP. Tras la mayoría absoluta de Rajoy, convoca a las urnas para cambiar de tercio.

Pero el adelanto abre un nuevo escenario y Mas lleva mano. La situación podría ser la siguiente: diciembre del 2015, momento de máxima tensión, entre los gobiernos de Madrid y Barcelona. El president Mas agota sus últimos cartuchos para convocar una consulta aprobada por dos tercios del Parlament y… Rajoy gana las elecciones españolas con mayoría relativa. Solo los votos de CiU o un gran acuerdo con el PSOE (PSC incluido) le da la presidencia y la condición es la reforma constitucional para acomodar a Catalunya. Lo que hasta ayer era imposible se hace realidad. Se pacta que las autonomías que no querían serlo devuelvan las competencias. Y las que se querían marchar, se les hace un traje a medida. Aquello que hablaron los emisarios del PP y CiU antes de las elecciones del 2010 se hace realidad 5 años después. La cuadratura del círculo: Rajoy se carga el estado de las autonomías y Mas obtiene estructuras de Estado. Igual lo de 2012 no es un calentón.