Surgieron a mitad de los años 90… del siglo pasado. Eran -son- una alianza de los hijos y los nietos de las élites del franquismo con quienes entonces eran jóvenes neoliberales bañados en brillantina y fascinados por Reagan y Thatcher. Sus referentes polÃticos fueron -son- Aznar, Rato, Aguirre, Montoro, Cospedal,… Para saber lo que hay que pensar leen cada mañana el diario El Mundo. Allà encuentran todo lo que necesitan: los chascarrillos de las finanzas y de la polÃtica, el argumentario para machacar a cuatro ingénuos socialistas que se les cruzan en sus negocios y, sobretodo, la guÃa de actuación para evitar que cualquier miembro más o menos destacado de las élites vasca o catalana acceda a una mÃnima cuota de poder financiero o empresarial. Llevan dos décadas jugando a la ruleta del capitalismo financiero con el aval del erario público. Se forraron con las privatizaciones de las grandes empresas públicas, metieron las plusvalÃas en las grandes constructoras del AVE y las desparramaron por el tocho valenciano, la playa que pusieron a dos horas en tren de la capital a costa de dificultar las exportaciones a Europa de la producción de los invernaderos de AlmerÃa, la huerta de Murcia, las fábricas de zapatos de Valencia, la rajola de Castellón y las fábricas catalanas. Ellos siempre hacen negocios con beneficios calculados contemplando el máximo riesgo pero que adulteran con el aval del BOE y, en su defecto, de Caja Madrid. Allà -y en Bancaixa- escondieron toda la mierda cuando dejó de dar rentabilidades de casino.
La crisis de Bankia ha dejado con el culo al aire a los ilustres dueños del palco del Bernabéu. Pero no se van a quedar quietos, son muchos y muy poderosos para dejarse ganar por Rajoy (a quien llamaron “maricomplejines”), por Soraya, por Guindos y… por Merkel. Se han desatado movimientos tectónicos en el Madrid divino que aprendió economÃa finaciera en un curso CEAC. Lo avanzaba el jueves pasado un periodista bien conectado con ese mundo como es Àlex Salmon en la tertulia de Fuentes. Y el alcance del seÃsmo se hizo evidente el viernes al filtrarse la carta de Rato a los consejeros de Caja Madrid de la que -¡oh sorpresa!- todavÃa es presidente.
La guerra está servida. Nada de comisisones de investigación en el Congreso que pongan al descubierto el entramado de créditos que sustentan su desmesurado tren de vida. Y mucho menos pedir el rescate de la banca para que sea Europa quien les desmonte el chiringuito. Esos depredadores no le tienen miedo a nada ni a nadie, como han demostrado en diversas ocasiones más o menos recientes (desde el 18 de julio al tamayazo pasando por el GAL). Están dispuestos a que España abandone la UE, vuelva a la peseta y siga construyendo pisos por doquier que les llenen los bolsillos. En los próximos dÃas van a lanzar puñales a todo aquel que consideran que les ha traicionado, polÃticamente o empresarialmente. En esa clave hay que entender la angustiosa intervención del presidente Rajoy hace una semana desde la sede del PP en Génova y su apuesta desesperada por más Europa y la unión bancaria, fiscal y polÃtica que se pondrá en marcha a finales de mes. Como escribÃa el domingo Enric Hernà ndez, habló en un tono muy distinto que el sábado en el CÃrculo de EconomÃa, lejos del Madrid que ahora le acecha.
Atención, pues. El futuro se juega entre volver a los años 50 como quieren los aprovechados de Bankia o apostar por esa Europa que ahora nos puede parecer excesivamente cruel pero que nos ha traÃdo también lo mejor de los últimos 60 años. Y alerta para que no nos pase como al despistado de Rubalcaba que a principios de la semana pasada, llevado por la prisa en machacar a Rajoy, se puso a defender los intereses de sus peores enemigos, o no.
El hundimiento
– 4 junio, 2012









