El Gobierno ha pedido esta tarde a sus socios del Eurogrupo hasta 100.000 millones de euros procedentes de los fondos comunitarios para rescatar la banca española. El Ejecutivo, hasta ahora silente y esquivo con la prensa, ha empezado ya a desplegar toda su maquinaria de propaganda para convencer a la opinión pública de que este salvamento europeo nada tiene que ver con la intervención con armas y bagajes a la que han sido sometidas Grecia, Irlanda y Portugal. No le faltan razones para hacerlo, aunque para aclarar del todo este extremo habrá que ver qué condiciones imponen Alemania y el resto de paÃses de la eurozona al Ejecutivo español. Sea como fuere, hora es ya de desgranar, en un análisis de urgencia, los cinco graves errores que nos han llevado a esta situación, todos ellos imputables al presidente, Mariano Rajoy.
1.- Imprevisión. Aunque en el debate televisado con el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba afirmó lo contrario, Rajoy reconoció el pasado octubre, en una entrevista con EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, que serÃa necesario inyectar fondos públicos para sanear la banca española. Sin embargo, no supo trazar un plan consistente, ni antes ni después de su llegada a la Moncloa, para minimizar el impacto de esta medida para la credibilidad exterior de España.
2.- Descoordinación. Rajoy cometió su primera equivocación presidencial tan pronto como tomó posesión, al dejar vacante la vicepresidencia económica, atribuirse –en vez de delegar– la coordinación directa del área más sensible del Gobierno y repartir las competencias entre dos ministros, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, cuyos encontronazos en nada han ayudado a infundir confianza.
3.- Tacticismo. Calculó el presidente que para aplacar a los mercados bastaba con justificar los primeros recortes invocando la pésima herencia recibida y aplicar una “agresiva” reforma laboral. Luego echó el freno y pospuso la presentación de los durÃsimos presupuestos del 2012 hasta después de las elecciones andaluzas. La tosca maniobra no le alcanzó para conquistar la Junta de AndalucÃa y, por contra, le valió la primera amonestación europea. Luego hubo más.
4.- Arrogancia El ingenioso hidalgo de la Moncloa vindicó en Bruselas la “soberanÃa española” para rebajar unilateralmente el objetivo de reducción del déficit público español. Mas los gigantes eran en verdad gigantes, y no molinos, asà que no tardaron en apear al jinete de su escuálido équido. Poco a poco, los lÃderes europeos empezaban a sospechar que sus nuevos socios españoles no eran gente de fiar.
5.- Tibieza. La primera reforma financiera del PP, aprobada el pasado febrero, no disipó los recelos internacionales acerca de la solvencia de la banca española. Entre otras razones, porque las tiritas legislativas no bastaban para atajar la descomunal hemorragia que manaba de Bankia. La tardanza de Rajoy a la hora de defenestrar a su correligionario Rodrigo Rato como presidente de esta sistémica entidad, y la torpeza que luego presidió la intervención estatal de la misma, ha derivado en efecto contagio: de Bankia al conjunto de la banca; y de la banca, a la deuda soberana española, con la prima de riesgo jugando a la ruleta rusa con la cota de los 500 puntos básicos, la frontera psicológica del rescate europeo.
Objetará el lector que los errores de Rajoy han sido muchos más que cinco. En efecto. Mañana, en la edición impresa de EL PERIÓDICO, completaremos el recuento.








