Los enemigos íntimos de Catalunya

El president Mas ha conseguido forjarse una imagen de persona seria en un momento histórico tan convulso como el actual. Primero lo fue por contraste con la jocosa imagen que el tripartito se ganó en los medios y con los bandazos de Zapatero. Ahora lo es frente a la indolencia de Rajoy y al papel de mariachis de Génova que desempeñan el resto de presidentes de las Comunidades Autónomas, incluido Patxi López con la honrosa excepción de Griñán. Mas lleva cerca de dos años en los que no ha perdido oportunidad de plantear el mismo mantra: austeridad y pacto fiscal. Un exceso de celo por la coherencia que también ha sido la base de su principal error táctico: la eliminación definitiva del impuesto de sucesiones. Con este bagaje, Mas afronta ahora sus meses decisivos: patria o muerte, dirían los entusiastas guerrilleros del siglo pasado. Plantea una negociación en Madrid sobre el pacto fiscal en medio del tsunami financiero europeo que nos sitúa en un rescate a plazos de España y en el momento de la historia de la autonomía catalana en el que Madrid tiene más control efectivo sobre las finanzas de la Generalitat como le recordó Puigcercós en el Parlament parafraseando nada más y nada menos que a Trias Fragas, que fue conseller antes que fundación. Rajoy, como explicaba este domingo en el diario Pilar Santos, no está por la labor e incluso hay razones y voces internas que piden a Mas que aplace el envite. ¿Con qué apoyos lo afronta?
Tras el pleno del Parlament de finales de julio, el president tiene como principal palmero a ERC siempre que llegue a Madrid con la etérea reivindicación de la “clau de la caixa“, expresión que los republicanos equiparan a la defensa del concierto y del cupo vasco mientras que el entorno de Mas entiende como más le conviene en cada momento. La propuesta catalana llega a Madrid sin los votos a favor del PP(c). Circunstancia que de haberse producido entre los socios de un Gobierno de centroizquierda hubiera provocado una crisis nacional. Pero los principales beneficiarios de este pacto implícito no le pasan factura siempre que no tengan que volver a pagar impuestos después de muertos. Finalmente, la apuesta de Mas coge el puente aéreo con el apoyo indiferente de ICV y con el condicionado del PSC, un partido al que nadie -ni ellos mismos- le ha puesto en valor el esfuerzo realizado com explicaba en un artículo la diputada Tura. Los socialistas, en su innecesaria cruzada contra el concierto, han mirado más hacia los hermanos del PSOE que a sus propias bases desdibujando la propia posición global y CiU, en una jugada miope, ha visto en ello una nueva oportunidad para tacharlos de partido botifler, a costa de que la imagen de la unidad catalana se desdibujase pese a los esfuerzos en sentido contrario del president. Para rematarlo, el propio partido de Mas ha puesto en marcha la maquinaria electoral al día siguiente de la resolución del Parlament, una actitud que en nada ayuda al president y que en nada parece haber solicitado.
Catalunya lleva tres legislaturas en estado constituyente. Y la historia, desgraciadamente, se repite. El president Mas irá a Madrid a plantear el asunto del dinero tan desarmado como estuvo Trias Fargas para pedir el concierto en 1979, como fue Pujol a exigir todos los impuestos en el 2000, como acudió Maragall a defender el Estatut en el 2006 o como llegó Montilla a salvar los muebles de la financiación en 2008: solo consigo mismo. Ni tan solo con el apoyo incondicional de los propios. La historia oficial -eso que llaman el relato- dirá, una vez más, que la culpa de este fracaso es la suma de la voracidad centralizadora de los partidos españoles, que la tienen; de la falta de perfil político en Catalunya del PP, que existe; y de los problemas del PSC para aunar su catalanismo con la participación en el PSOE y con la identidad española de muchos de sus votantes, que se produce aunque con más o menos fundamento. Pero algún día también tendremos que poner en el tablero la acción de otros “enemigos” más sigilosos porque son íntimos: esa cofradía de presuntos empresarios que viven de representar los intereses de los lobbies españoles en Catalunya coaligados con los altos funcionarios que se alimentan de defender al Estado de la Diagonal hacia arriba. No hablo de ninguna conspiración, sino de la legítima defensa de los propios intereses con la que nunca se pasan cuentas. Sus acciones de los últimos meses han agudizado la soledad de Mas en la negociación del pacto fiscal y le han maniatado con el voto a favor de la ley de Estabilidad -porque esos chicos políticos gastan demasiado y no nos pueden subvencionar- y con la decisión de no presentar recurso al reparto del déficit hasta 2014.