Hoy se conocerá la letra pequeña del plan del Gobierno de Mariano Rajoy para reordenar los municipios y, teóricamente, ahorrar dinero reduciendo el gasto de las administraciones locales. Sabemos que los grandes ejes son fusionar ayuntamientos pequeños, mancomunar servicios públicos y derivar más poder y competencias a las diputaciones provinciales. También fijar por ley el sueldo de alcaldes y concejales en función del número de habitantes. El resumen coincide con viejas reclamaciones y asignaturas pendientes, algunas de ellas del propio municipalismo catalán. Durante años he compartido conversaciones con alcaldes que pedÃan regulación legal de sus sueldos, que apostaban por fusionar ayuntamientos (de localidades con pocos habitantes) y clarificar la titularidad de servicios de ámbito supramunicipal. Pues bien, aquà estamos. Rajoy aprovecha la crisis y la sombra de la intervención para tomar la iniciativa y tomar medidas. Se avanza, hablando de Catalunya, al Govern de Artur Mas, y a sus ejecutivos predecesores. Ni los últimos gobiernos de Jordi Pujol, ni los de Pasqual Maragall ni José Montilla, y ahora tampoco el de Mas que tanta reformas prometÃa, han sido capaces de tomar decisiones de calado sobre la división territorial y administrativa del paÃs, por no hablar del tabú que aún supone la inexistente ley electoral catalana.
Esta mañana el biólogo y urbanista Frederic Ximeno me enviaba un tuit que lo resume muy pero que muy bien: ” 12 años después del informe [Miquel] Roca, acaba decidiendo Rajoy… no gobernar también es hacer polÃtica.” Efectivamente, la Catalunya pujolista, la del tripartito de izquierdas y la neoconservadora de Mas ha sido incapaz de planificar qué mapa territorial querÃa para el futuro y, dibujo en mano, cómo se deberÃan repartir competencias y recursos las administraciones públicas. No deja de ser una ironÃa que el informe del abogado y padre de la Constitución Española Miquel Roca, que encargó Josep Antoni Duran i Lleida en su efÃmero mandato como ‘conseller’ de Governació, siga en un cajón de la ‘consellerÃa’ de Via Laietana mientras Rajoy y Soraya Sáenz de SantamarÃa han sido ágiles y valientes para mojarse. Un nuevo fracaso, por cobardÃa e indecisión, del catalanismo polÃtico.
Dicho todo lo anterior, quede claro que poner el foco sobre los municipios desde el Consejo de Ministros tiene algo de demagógico. La administración local, a pesar de la atomización municipal, no representa más del 15% del gasto público. El déficit, pues, se arreglarÃa recortando ministerios, embajadas lujosas por todo el mundo y reduciendo estructuras de acuerdo con la descentralización de los últimos años. Pero, ya se sabe, a Rajoy eso le va a costar un poco más.









