‘Spanish’ paradojas

Un alcalde y diputado al Parlamento andaluz alienta el asalto de un supermercado par dar comida a los pobres. La razón que pudiera tener en el fondo la pierde doblemente en las formas: no hay injusticia que justifique la violencia y no se puede estar en misa (las instituciones) y repicando (las acciones). Si Sánchez Gordillo considera que la actual crisis económica se arreglaría expropiando comida a los súpers, lo que tendría que hacer es presentar una proposición de ley y una moción defendiéndolo. Los ciudadanos no tienen este privilegio que a él le dieron en las urnas. Si cree que la politica institucional no sirve para solucionar los problemas reales, debería renunciar a ser alcalde y diputado. De la enjundia del personaje hay suficiente con reapsar su biografía para valorarla.
El problema es que la demagogia populista de Sánchez Gordillo se cuela por unas brechas que ha agudizado esta crisis al cargarse a la clase media. España es una sociedad más dual, con mayor distancia entre los niveles de riqueza, con menor perímetro del bienestar y todo ello provocado por un crecimiento a crédito que ahora no encuentra relevo. Y lo más paradójico es que esta España real no se corresponde al relato oficial. Sánchez-Gordillo roba para los pobres en una comunidad autónoma que oficialmente recibe la mayor parte de los fondos de solidaridad, ¿no los reparten entre los que lo necesitan? Más paradojas: se presume en Madrid que la financiación autonómica es intocable porque ayuda a la cohesión territorial, ¿cómo puede ser entonces que los que más aportan y los que teòricamente más reciben se opongan a la propuesta de distribución del ajuste en la consolidación fiscal? ¿No será que la mayor parte de la solidaridad se queda en el camino, en ese Madrid que ni siente ni padece la crisis porque en la primera línea han dejado solo a Sánchez Gordillo?