Se acercan horas decisivas. Además de aguantar y no perder la calma, el gobierno debe tener claro que no ha hecho sus famosos deberes. Aún le quedan muchos por hacer.Â
1. El gobierno y el PP deben resolver el problema polÃtico que han creado con Bankia. La crisis de Bankia es resultado de los problemas internos del PP y las luchas intestinas por el poder. Su sobreexposición al PP no puede continuar. El banco, sus 10 millones de clientes y sus 20.000 trabajadores no pueden ser daños colaterales de una guerra interna del Partido Popular y sus problemas para matar a Rato o a Rajoy. Alguien tiene que morir. Se le entierra y la vida y Bankia siguen.  Â
2. Rectificar en el asunto de los eurobonos no basta. En las próximas semanas, se van a discutir la agenda de rcrecimiento y qué polÃticas expansivas va a implementar Europa. El gobierno de Rajoy no puede seguir de oyente. Tiene que poner encima de la mesa ideas y polÃticas que potencien las fortalezas de nuestra economÃa y minimicen sus debilidades.Â
3. Cuando las auditores externos contratados por la gracia de De Guindos acaben su tabajo sin nada que cuestione las evaluaciones del Banco de España, el gobierno deberÃa aplicarse en reconstruÃr la credibilidad del Banco de España, que entregó a cambio de nada. Un Banco de España fuerte y creible es crÃtico para el futuro. Igualmente, Rajoy deberá valorar si usa el argumento de que ahora le toca al resto de la banca europea dejar de contar mentiras. Es un recurso potente para la negociación, pero más vale no tener que usarlo.Â
4. El gobierno debe aprovechar el grave desliz cometido por el gobernador del BCE, Mario Draghi, al utilizar una comparecencia en el Parlamento Europeo para criticar la gestión del ejecutivo de Rajoy en Bankia. Ni era su papel, ni era el lugar. El gobernador del BCE no puede perder de esa manera el equilibrio institucional. Mucho menos hacerlo para reclamar más poder. El tesoro italiano necesita fuerte financiación en julio. Cuando el BCE intervenga para comprar deuda, que lo hará, será el momento de cobrárselo y con intereses.Â









