A pesar de que las improvisaciones y ocurrencias del gobierno no son precisamente la mejor ayuda, España ni está intervenida ni lo va a estar. Éstas son cinco razones.
1. Las turbulencias que pasamos son efectivamente coyunturales y la especulación contra España tiene fecha de caducidad. Solo hay que tener miedo al miedo. No se van a tomar las decisiones que todos saben que hay que tomar hasta que voten los griegos, para que no se interprete como una señal de debilidad y afecte a los resultados. La entrada en vigor el 1 de julio del mecanismo de estabilidad supone el armagedón de los especuladores. Un fondo con capacidad ilimitada para contestar golpe por golpe. Game over.
2. Siendo grave la situación de la prima de riesgo y el sobre coste de la financiación, estamos lejos de los umbrales de lo no sostenible y nuestras necesidades son muy inferiores a las de Alemania o Francia. Podemos aguantar esta situación más tiempo del que va a ser necesario.
3. La chapuza de Bankia no es el sistema financiero español. Guste o no, tenemos unos bancos sólidos y diversificados en la economÃa internacional. Las fusiones de las cajas han ayudado a consolidar la situación. A pesar del error de contratar auditores privados, no van a encontrar nada porque el Banco de España sabe lo que hace y sabe lo que hay. La banca española está igual que la alemana o la francesa y desde luego mucho mejor que la italiana o la inglesa. La incompetencia del gobierno y el problema polÃtico que suponÃa Rato la han puesto en el disparadero, no los números.
4. Vamos a dejar a un lado que los mismos que pregonan la inminente intervención ahora son los mismos que ya nos daban por intervenidos con Zapatero. La intervención es una decisión polÃtica. Se toma cuando no se confÃa en que el gobierno de turno vaya a adoptar las decisiones que debe implementar para cumplir con sus socios. En el caso de España, esa duda no existe. Ni con Zapatero. No con Rajoy. La intervención resolverÃa un problema polÃtico que no existe y agravarÃa hasta lo insostenible el problema económico.
5. Europa no es un protectorado alemán y el BCE no es todopoderoso. El ataque es contra Europa y contra el Euro y está condenado al fracaso. Europa va a prevalecer. Hay una lucha soterrada por ver quien sale más reforzado de esta crisis de crecimiento del proyecto europeo y España juega un papel decisivo si mueve bien sus fichas. El nivel de imbricación de los intereses es tan alto que ya no podemos tratar a los paÃses como piezas separadas. Plantear la dicotomÃa soberanÃa nacional/europa es no saber en qué mundo vivimos. Hay que aprender a decidir y gobernar en Europa.









