El cristal de la ideología

Nada más terminado un cara a cara, el debate se convierte en imponer quién ha ganado y quién ha perdido. Siempre ha sido así y esta vez, con el cara a cara Mariano Rajoy-Alfredo Péerez Rubalcaba, no podía ser de otra manera. Ayer se instaló en la opinión pública la opinión de que el ganador del debate ha sido Rajoy, y así quedará para la historia. Pero las cosas no siempre son lo que parecen.
Si observamos las encuestas online de los diversos medios de comunicación, con datos de la media tarde de ayer, veremos que, por ejemplo, Rubalcaba ganó en las de Público (64%-36%), El Periódico de Catalunya (60-33) El País (58,3- 41,6) y La Vanguardia (63-47), mientras que Rajoy arrasó en El Mundo (65-35) y Abc (60,8-37,3). ¿Qué conclusión sacamos de estos datos? Pues que, con algún matiz, los votantes online de esos medios coinciden con la ideología del soporte, es decir, que la gente se decanta por quién ha ganado y quién ha perdido no por cuestiones objetivas, por lo que ha visto, sino por cuestiones ideológicas. Es aquello tan viejo de que todo es del color del cristal con que se mira, y en este caso el cristal es la ideología.
Además, si comparamos estas encuestas espontáneas, no científicas, con las demoscópicas, elaboradas por métodos sociológicos, veremos que en este caso disminuye la división. Hay práctica unanimidad en otorgar la victoria a Rajoy, pero por mucho menos margen del que le conceden al líder del PP los sondeos electorales (el CIS ha llegado a darle más de 17 puntos). En dos de las encuestas publicadas ayer la victoria de Rajoy se produce por escaso margen (51 a 44 en la de El Mundo y 46 a 41 en la de El País). Es decir, de los 16-17 puntos pasamos a 5-7, 10 menos de ventaja en el debate.
Si tenemos en cuenta que en los sondeos demoscópicos la ideología es también determinante, ¿podemos concluir que Rubalcaba ganó el debate porque ha reducido en 10 puntos las diferencias?
Seguramente, esta es una conclusión exagerada, porque está por ver qué influencia tendrá finalmente el debate en la jornada electoral, pero sí que es posible que el equipo de campaña del candidato del PSOE tenga razón cuando dice que Rubalcaba cubrió sus objetivos porque ha conseguido despertar a parte del electorado socialista con sus ataques dirigidos a destapar el llamado programa oculto del PP.
Y puede estar en lo cierto también el propio Rubalcaba cuando afirma que lo importante no era ganar o perder el debate, sino transmitir las dudas sobre las intenciones de Rajoy.