Sin periodismo no hay democracia. Conviene no dejar de repetirlo, y ayer, DÃa Mundial de la Libertad de Prensa, hacerlo más alto, porque el periodismo está en manifiesto peligro. Según las últimas cifras, desde el 2008 se han perdido más de 6.200 empleos en el sector, 1.300 solo en el último trimestre de este año. Y la cosa parece que va a ir a más, en una espiral de cierre de medios y despidos de profesionales en cuyas causas influye por supuesto la crisis económica como motivo real, pero también su uso como excusa para dejar bajo mÃnimos en el se ha venido llamando cuarto poder.
Las primeras democracias, las más antiguas –pero también las más modernas, véase Egipto o Siria– no se entienden sin el periodismo, y como gran referencia Estados Unidos, cuyo camino en común se puede rastrear hasta en los peregrinos del Mayflower.
Debemos reconocer que parte de la culpa de lo que está pasando la tenemos los propios periodistas, entre otros motivos porque hemos dejado que se fueran perdiendo algunas de la esencias y ahora impera explicar lo que se dice en lugar de lo que pasa y trasladar a nuestros medios la información que sale de los gabinetes de comunicación. Los medios de comunicación son, según quienes los controlan, poder, negocio, arma… Pero ante todo son un servicio público que garantiza la información a los ciudadanos, de ahà su importancia en las democracias.
Por fortuna, el periodismo, entendido como la crónica de lo que sucede, siempre encuentra la forma de expresarse cuando le cierran las que le son tradicionales. Un buen ejemplo lo podemos comprobar estos dÃas en el Salón del Cómic en Barcelona. Ahà están triunfando autores que entre superhéroes, mangas y otros géneros propios de las viñetas han sabido crear uno nuevo, la crónica periodÃstica. Sus obras son reportajes en toda regla sobre lo que pasa en Oriente Medio y en impenetrables dictaduras como la de Corea del Norte.
Y aún hay más. Robert Redford, actor y cineasta, manifestaba hace dos meses que los documentales están reemplazando a los periódicos. Aunque barriendo hacia casa, no está exento de razón.
Lo repetimos por si queda alguna duda: sin periodismo no hay democracia.










Me parece bien que se hagan documentales y reportajes sobre lo que pasa en la otra punta del mundo. Pero me sorprende que se hagan tan pocos de lo que está pasando aquÃ.
SerÃa un buen servicio, si alguien nos explicara toda la verdad acerca de lo que todos estamos sufriendo, como se ha producido todo esto, pero no por trozos, sino en global, los factores desencadenantes, etc.
A lo mejor asà lo entenderÃamos. Pero siempre en libertad.
Sin libertad no hay periodismo.
Y sin vivienda digna, y sin poder tener un trabajo, y con el rescate de los poderosos bancos con el dinero de la masa social, y con las hostias que reparten los mossos y la policia en cuanto atisban un punto de queja o unión de la gente rasa y llana, y….y…..y…… Sin prensa también amigo, pero de ninguna manera la prensa dependiente del poder y las subvenciones, esto se llama “prensa inducida y vendida” que es lo que hay. Unos dicen ser de derechas, otros dicen ser de izquierdas, y la objetividad, amigo mio, ¿qué tendencia tiene?.