Uno esperaba que tras las elecciones autonómicas, y con más razón a tenor de los resultados, empezarÃa a bajar el suflé de la hostil escalada dialéctica que en los últimos meses se ha alimentado desde Madrid y determinados entornos de Convergència, y que se sustituirÃa por una estrategia de gestos por ambas partes que permitiera ir reconduciendo la situación. Pero no.
A las primeras de cambio va el ministro Wert y pone en marcha su anteproyecto de ley de educación, que, entre otras medidas, pretende erradicar en la práctica el catalán de la escuela. Realmente empieza a ser preocupante el nivel de estos polÃticos que nos está tocando vivir por su escasa capacidad de análisis, empezando por el president Artur Mas, que no supo interpretar la manifestación del último Onze de Setembre, ni que los votos que consiguió hace dos años eran prestados, ni fue capaz de prever que el 25 de noviembre perderÃa 12 diputados en lugar de obtener la mayorÃa absoluta. Ahora aparece el incendiario de Wert, que por  lo visto tampoco ha sabido leer correctamente los últimos resultados electorales en Catalunya.
Ante esta nula capacidad de análisis de la clase polÃtica, es lógico que los ciudadanos se interroguen seriamente y con cierta alarma sobre si nuestros gobernantes son lo suficiente competentes para tomar decisiones que determinan el futuro y calidad de vida de miles de personas. Las dudas son sumamente inquietantes, y quizá sea lo anterior lo que explica que todas las medidas que se están tomando para combatir la crisis no hacen más que empeorarla, porque por lo visto la capacidad polÃtica de análisis generalizada en este paÃs está al nivel de una lata de atún.










Periodistas como usted hacen que cada vez mas los lectores nos alejemos de las publicaciones catalanas. Mentiras como decir que la nueva ley educativa “pretende erradicar en la práctica el catalán de la escuela” le desacreditan a usted y a su periodico. Tal afirmacion es mentira,