Las primeras reacciones en la red tras la elección de Pere Navarro como primer secretario del PSC se parecen mucho a las que se produjeron tras el nombramiento de Pep Guardiola como entrenador del primer equipo del FC Barcelona. Muchas voces recelan de Navarro porque es un hombre de la casa, un homo PSC como le etiquetó ayer el gran cronista de este congreso, Albert Ollés. Lo cierto es que Navarro forma parte del paisaje de la élite que ha controlado el partido hasta el momento. Por eso ha sabido calibrar perfectamente las dosis de renovación y de continuidad que el cuerpo central del partido estaba dispuesto a aceptar en este complicado conclave. Más allá de los nombres, las primeras decisiones de Navarro lo demuestran: la votación secreta del informe de gestión para hacer catarsis y la elección separada del primer secretario y la ejecutiva han ayudado a deconstruir el monolitismo de los anteriores congresos donde todo se reducÃa a tres votaciones con idéntico apoyo del 99,9%. Hoy sabemos que los descontentos con Montilla son más que los recelosos de Navarro y que un 25 % del partido lo querrÃa un poco más arriesgado. Son señales a la sociedad que pueden cuajar si Navarro las sabe traducir en una polifonÃa de voces que conversen con el entorno. Pero sin duda lo más novedoso es que lo que hasta ahora decidÃan entre tres (Montilla, Zaragoza e Iceta) ahora lo decidirán al menos entre 10, el denominado núcleo duro. La mayorÃa provinente del llamado jocosamente Partido Socialista del Area Metropolitana pero también con algunos “blackberrys” y con Elena, Ros y Ballesteros. Si ese núcleo funciona, efectivamente podrÃamos estar ante el nuevo PSC que buscaba este congreso. Acaso falte algún referente de la Barcelona de toda la vida como lo eran los Maragall.
Navarro ha sabido sintetizar, por lo menos sobre el papel, tres de los cuatro espacios sociales que ha ocupado el partido mientras ha sido hegemónico. En el nuevo PSC está ese socialismo metropolitano que se bate dÃa a dÃa y cuerpo a cuerpo con un PP cada dÃa más descarado entre las clases populares a raÃz de la inmigración y una CiU pragmática que gana espacios entre las clases medias. Ahà está Balmón para demostrar que hay sitio para el PSC en el nuevo mapa social. En el nuevo PSC está también ese socialismo de las ciudades medias catalanas que en los 90 supo ganarle la partida a CiU sumando sensibilidad social al catalanismo clásico. Ahà está el propio Navarro o Elena.Y en el nuevo PSC están las nuevas centralidades de la Catalunya en red con los Ros, Ballesteros o Geli que han sabido articular discursos que van más allá de la metrópolis barcelonesa y que combinan la reinvindicación de lo propio con la articulación de lo global. Faltan algunos nombres reconocibles de ese Eixample de Barcelona que decanta las mayorÃas en la capital.
Navarro ha demostrado en sus primeros pasos que conoce las peculiaridades de la casa como las conocÃa Guardiola cuando llegó aunque nadie imaginara que podÃa ganar en tres años 13 de los 16 tÃtulos que ha jugado. El lÃder del PSC tiene tarea por delante porque el monolitismo ha llevado a episodios tan alarmantes de aislamiento como el de tener la ocurrencia de convocar un congreso el mismo fin de semana que el Barça se consagra en el Mundial de clubs y Catalunya se vuelva en La Marató de TV3. A la derecha no le roban titulares porque tiene complicidades, pero sobretodo porque no comete esta suerte de estupideces.
¿Será Navarro como Guardiola?
– 18 diciembre, 2011










Intentar comparar a Navarro con Guardiola es insultante. ¡Ah! ¿Y la izquierda no tiene complicidades? ¡Por favor! ¿Ahora vamos de vÃctimas? ¿Pero de que va este articulista? De hecho, lo insultante es el artÃculo en si mismo. Vaya vergüenza.