¿Recuerdan uno de los inventos de la última campaña de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat? Lo bautizaron como DocSessions y consistía básicamente en una serie de micro-mítines temáticos donde el candidato interpretaba un simulacro de diálogo con toda la sociedad a través de representantes de diferentes sectores. La cosa elevaba a categoría aquello del small is beautiful que en su día popularizó el economista Ernst Friedrich Schumacher. Un hacer de la necesidad virtud que en tiempos de campaña se agradece especialmente. Alfredo Pérez Rubalcaba, mucho.
El formato de pequeños mítines vestidos de diálogo o de micro-conferencia es como un regalo del cielo para unos partidos que ven como cada vez cuesta más arrastrar gente a mega-mítines, muy especialmente si no partes como favorito en las encuestas. Y en ello se ha volcado el equipo de Rubalcaba en esta última semana de campaña, con micro-mítines o “diálogos” con expertos en diferentes ámbitos o con líderes de opinión que pueden ayudar a proyectar mensaje sobre ciertos targets o públicos objetivos de la candidatura. Y todo ello con una economía de esfuerzos que en plena vorágine electoral sabe a agua bendita.
Ayer tocaba diálogo sobre economía, con el ex ministro del ramo Carlos Solchaga (Pedro Solbes no) y con el economista Emilio Ontiveros. ¿Auditorio? Un grupo reducido en teoría interesado por el tema. Que en tiempos de crisis (política) ya es mucho.










